Primeros pasos.
Lo que necesitas para la primera hora, y las cuatro costumbres que hacen que salga bien a la primera.
¿Hay que tocar una terminal?
No hace falta escribir ningún comando. Descargas el instalador, lo abres y pegas tu clave cuando te la pide; viene en el correo de bienvenida. Él pone cada panel en su aplicación y da de alta Sekondo en Claude y en ChatGPT. Al abrir el panel se conecta solo; si el piloto se queda en ámbar, qué hacer está más abajo, en «Cuando algo falla».
Tu primera orden.
Abre un documento, abre el panel de Sekondo y comprueba que el piloto está verde. Ahora escríbele a tu asistente - Claude o ChatGPT - como le hablarías a alguien que acaba de entrar en el estudio: sabe mucho de los programas y no sabe nada de tu cliente.
En «Carta restaurante.indd», pon todos los precios con dos decimales y el símbolo del euro detrás, sin tocar el resto del texto.
Si alguno ya no cabe en su línea, dímelo; no reduzcas el cuerpo.
El panel describe cada paso en lenguaje llano mientras ocurre. No hay nada oculto y no queda nada ejecutándose cuando cierras la conversación.
Cuatro costumbres que hacen que funcione.
1 · Di en qué documento.
La más importante y la que más disgustos ahorra. Con cuatro documentos abiertos y sin nombre, trabaja sobre el que está delante, y si te cambias de ventana mientras tanto, la orden siguiente puede caer en el que no era. No en «el documento»: por su nombre.
2 · Pídele que mire antes de tocar.
«Antes de cambiar nada, dime cuántas cajas de texto hay, en qué fuentes y cuáles se salen». Veinte segundos, y ves cómo está el documento de verdad - casi nunca es como uno cree - y te queda un antes con el que comparar el después.
3 · Los trabajos grandes, a trozos.
Una orden que toca cuarenta cosas es una orden que, si falla a la mitad, te deja el documento a medias. Cuatro órdenes de diez se revisan sobre la marcha. Y mientras un programa de Adobe trabaja no repinta la pantalla, así que una orden larga parece colgada cuando no lo está.
4 · Cuéntale tus normas.
«Los pies van siempre en Montserrat Regular 16, a 8 mm del borde». Se lo dices una vez en la conversación y lo aplica desde ahí. Lo que puede leer en tus propios archivos - la paleta, los estilos, la retícula - lo lee solo. Lo que no puede decidir no lo inventa: lo pregunta antes de empezar.
Deshacer, y cómo no perder trabajo.
Una orden es un solo Cmd+Z. Corrige 120 precios y el menú Edición dice «Deshacer Corregir 120 precios»: un paso para quitarlo todo, un Cmd+Shift+Z para devolverlo. Tres cosas que conviene saber:
- Lee el nombre antes de pulsar. Te dice exactamente lo que vas a quitar.
- O entra todo, o no entra nada. No se puede deshacer «un poco» y quedarse con 100 de los 120 precios. Si quieres una parte, pide esa parte.
- El riesgo de verdad no es el Cmd+Z: es lo que hagas después. Deshaces, tocas cualquier cosa, y el rehacer se pierde. Si te pasa, lanza la misma orden otra vez: el trabajo está escrito y vuelve en segundos. Es lo mismo que te salva cuando el programa se cae.
La IA de Adobe, con solo pedirla.
Trabaja con lo último de Adobe, también con las versiones beta. Tú das una orden; él decide qué herramienta usar en cada paso.
Le pides con tus palabras, por ejemplo, el anuncio de un perfume, y Sekondo hace el resto: escribe cada prompt con todo lujo de detalle y va encadenando herramientas él solo, una detrás de otra. Genera el frasco con Magnific, quita el fondo y crea el escenario con Firefly, armoniza la luz, añade gotas de agua al cristal con Nano Banana y amplía con Topaz. Elige el modelo que mejor encaja en cada paso (Firefly, GPT Image 2, Nano Banana o FLUX) y te lo deja todo en capas, editable.
Con la IA de Photoshop.
- Relleno generativo: rellena la zona que elijas con lo que describas.
- Genera imágenes con el modelo que prefieras: Firefly, GPT Image 2, Nano Banana o FLUX.
- Quita el fondo de una foto y genera uno nuevo.
- Armoniza la luz de lo que has puesto para que encaje con el fondo.
- Edita describiendo: le dices qué cambiar en la imagen y lo cambia.
- Duplica el tamaño de tus imágenes con la ampliación generativa de Topaz.
Con Magnific.
Si conectas tu cuenta de Magnific a Claude, Claude genera la imagen y Sekondo la coloca en tu documento de Photoshop, lista para seguir trabajando.
Las dos juntas.
Un anuncio entero en una sola orden: Magnific genera el producto; Photoshop le quita el fondo, crea el escenario, armoniza la luz y añade los detalles; y Sekondo coloca tu logo y los titulares. Cada paso en su capa, para que puedas tocarlo después.
Cómo pedírselo: «Pon el frasco sobre una roca mojada al amanecer, armoniza la luz, añádele gotas de agua y coloca el titular arriba, centrado.»
Lo que no va a hacer.
Hay cosas fuera de su alcance a propósito. Sekondo no vacía la papelera, no ejecuta nada que pida contraseña de administrador y no guarda encima de tu archivo sin decirte qué ha cambiado.
Cuando algo falla.
La pantalla está quieta y parece colgado.
Los programas de Adobe no repintan mientras corre un script. Mira el panel: si el piloto está azul, está trabajando. Por eso, los trabajos largos conviene pedirlos por partes.
El piloto se queda ámbar.
El puente no está funcionando. Reinicia la sesión de tu asistente y pulsa Conectar en el panel. Si sigue ámbar, puede que otra sesión tenga ya la conexión: ciérrala y repite.
La aplicación dice que está ocupada.
Hay un cuadro de diálogo abierto o una transformación a medias. Pulsa Esc en la aplicación y repite la orden.
El programa se ha cerrado.
Vuelve a abrirlo. El panel se reconecta solo; el puente ni se ha enterado. Si se perdió trabajo, lanza la misma orden otra vez.
¿Sigues atascado?
Escríbenos desde la página de soporte con la aplicación, la versión y lo que decía el panel. Le escribes a quien lo ha hecho.
Sobre tus archivos. En tu ordenador. Y todo editable.
Sekondo no te devuelve una imagen: trabaja en tu documento, con tus capas y tus estilos.
Preguntas.
¿Sekondo sube mis archivos a la nube?
A nosotros no: Sekondo no guarda tus archivos en ningún servidor. El puente corre en tu ordenador y habla con tu aplicación de Adobe en local.
Y seamos claros con lo demás: para trabajar sobre un documento, tu asistente tiene que leerlo, así que lo que necesite - textos, medidas, a veces una captura de una página - viaja hasta el asistente que tú hayas elegido, bajo el contrato que ya tienes con él. Nunca el archivo. La diferencia con el asistente de Adobe es que aquí no hay un intermediario más, y que al proveedor lo eliges tú.
¿Sekondo funciona con ChatGPT o solo con Claude?
Con los dos, siempre en su aplicación de escritorio, no en la versión del navegador. Puedes usar los dos a la vez, cada uno en su aplicación, compartiendo el mismo puente. Sekondo es un servidor MCP estándar, así que cualquier cliente compatible debería hablar con él; los dos que prometemos son los dos que hemos probado.
¿Tengo que enseñar a la IA a usar Photoshop, InDesign o Illustrator?
Una vez por cosa, sí. No llega sabiendo tu criterio. Lee lo que puede en tus propios archivos - la paleta, los estilos, la retícula - y aplica lo que le cuentas en la conversación. Lo que no puede decidir no lo inventa.
¿La IA sustituye al diseñador?
No. Le quita al diseñador la parte que nadie quiere hacer. Sekondo es tan bueno como quien le da las órdenes.
¿Tengo que estar delante mientras trabaja?
No. Antes de empezar comprueba todo lo que va a necesitar y, si falta algo, te lo dice en ese momento, antes de tocar nada. Si está todo en orden arranca y termina: no salen ventanas que aceptar ni te pregunta a mitad del trabajo. Se lo encargas y te vas.
¿Cuánto tarda la IA en hacer un trabajo en Adobe?
Un sekondo. O casi: lo que tarda es lo que tarda tu asistente en leer y escribir. El dossier de doce páginas del vídeo se reparó en minutos, no en una tarde.
¿Qué pasa con mi trabajo si me doy de baja?
Nada. Todo lo que hace Sekondo es un documento normal de Adobe en tu disco, con sus capas y su texto. No hay formato propietario ni cautividad.
¿Dónde guarda los archivos que hace?
Donde tú le digas. Sekondo trabaja en la carpeta del documento que tienes abierto y exporta donde le pidas, con los nombres que ya usa tu estudio. Si no le dices, pregunta antes de escribir nada.
Y cuando no sabes, te lo enseña.
Sekondo resuelve la duda y te la explica dentro del documento, con el archivo delante.